jueves, 8 de diciembre de 2016

De Arrotxapea al Infierno: el viaje de Elhadji Ndiaye



Silencio. Ni una sola pintada, las calles rochapeanas en silencio, sin graffitis, nadie se ha concentrado ni manifestado. Ningún acto de desagravio en la calle Marcelo Celayeta. La portada de la Ezkaba aparece llena de color celebrando una avenida sin coches donde, además y, sobre todo, quien falta es una persona de 42 años que no cometió más delito que atreverse a circular con su motocicleta por nuestro barrio. ¿Y si se hubiese llamado Mikel edo Xabi? ¿Si no hubiese sido de piel negra y migrante? ¿Arrotxapea, habría recibido esa noticia con la misma indiferencia? ¿Se habría impuesto ese mismo y terrible silencio?


Elhadji Ndiaye:
Verdad, justicia, reparación

Urriaren 25ean, Espainiako Poliziaren komisarian hildako Elhadji Ndiayerentzat “egia eta justizia” eskatu dute Iruñeko kaleetan. Hainbat lekukok adierazi dutenez, poliziek konorterik gabe utzi zuten Marcelo Celayetan bertan, eta halaxe eraman zuten atxilo.

Elhadji Ndiaye, 42 años
El 25 de octubre falleció el joven senegalés Elhadji Ndiaye en dependencias policiales. Al día siguiente, tras la realización de la autopsia, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra emitió una nota en la que descartaba la “presencia de signos de violencia”. No obstante, aún son muchas las preguntas sin respuesta en torno a aquel trágico viaje que tuvo como punto de partida la avenida Marcelo Celayeta, frente a la vieja fábrica Matesa.

Detención
Según dio a conocer la Policía Nacional Española, encontraron muerto al joven africano cuando éste se encontraba sentado en las dependencias policiales de la calle Chichilla, esperando ser trasladado a la celda. La versión del TSJN habría dado por zanjada la cuestión, de no ser por las declaraciones de testigos presenciales y un vídeo que prontó recorrió las redes sociales, donde se aprecia perfectamente cómo un policía se queja de haber sido mordido, a lo que su compañero responde asestando un fuerte puñetazo al detenido. Varios testigos declararon a la prensa que se llevaron a Elhadji ya inconsciente.
¿Por qué retuvieron al joven senegalés? Las primeras informaciones hablaban de tráfico de drogas, mientras que varias personas que habían estado momentos antes con Elhadji comunicaron que se encontraba “normal”, sin síntomas de haber consumido estupefaccientes. La prensa corrigió esas primeras informaciones afirmando que podría haber conducido en moto temerariamente. Lo cierto es que ninguna de esas versiones se han corroborado, y la negativa por parte de la delegada del Gobierno, Carmen Alba, a comparecer en el Parlamento, no ha hecho sino aumentar las dudas en torno a la versión policial.

Identificacion racista
El 18 de noviembre, el Parlamento invitó a SOS Racismo y Salhaketa para exponer su visión y reivindicaciones en torno a la detención y fallecimiento de Elhadji Ndiaye. Ambas organizaciones denunciaron la gravedad del hecho, y la falta de transparencia y de información sobre el caso.
La representante de SOS Racismo, Beatriz Villahizan, explicó cómo “las identificaciones policiales por perfil étnicos, identificaciones racistas, son prácticas que llevan a cabo en todos los barrios, en todas las calles, también aquí, en Iruñea, y en toda Navarra. Estas identificaciones suponen una verdadera vulneración de derechos, son prácticas ilegales que atentan contra la dignidad de la personas y potencian actitudes racistas, como recoge la sentencia contra el Estado español realizada en 2009 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos”.
Las consecuencias de esas identificaciones son ciertamente graves para las personas que no tienen regulada su situación, pues pueden convertirse en la antesala de un internamientos en el CIE de Aluche (Madrid), o en la antesala de una expulsión en esos vuelos expres o vuelos de la vergúenza. No es difícil imaginar lo que eso supone en el día a día del migrante, quien “termina interiorizando un sentimiento de culpa y de inferioridad social, la sensación de hacer algo malo, una situación de stress continua, que afectan a su propio desarrollo humano”.
Consecuencias negativas también para la sociedad, que va creando un imaginario de “inmigrante como delincuente”, alimenta más los prejuicios, aumenta la insolidaridad y la criminalización de la persona migrante, y hace crecer la brecha entre autóctonos y no autóctonos, afectando gravemente la cohesión social. Estas prácticas policias, “se siguen practicando entre todas las policías del Estado español, nacionales, autonómicas y municipales”.

Custodia policial
Libertad Francés, representante de Salhaketa, se preguntó en voz alta: “Si fue una detención violenta, como reconoce la propia Policía y pone de manifiesto el vídeo en cuestión, por qué no acuden a un centro hospitalario?”. Evidentemente, los agentes tienen la obligación de garantizar la integridad física de las personas detenidas, aunque los informes realizados por organizaciones como Salhaketa o SOS Racismo demuestran que la realidad es otra muy diferente.
Libertad recordó que la conculcación de derechos, también con resultado de muerte, no son en absoluto hechos aislados: “La cuestión es que realmente no sabemos lo que sucede. No sabemos qué sucede en las comisarías, en las cárceles, ni en los centros para menores o extranjeros. Todo lo que sucede pasa a ser invisible para la sociedad”.
Desde estas líneas queremos hacernos eco de todas esas medidas propuestas a los grupos parlamentarios para, cuando menos, paliar los efectos de la Ley de Extranjería y todas esas políticas migratorias. Al fin y al cabo, el problema es un política migratoria basada en el internamiento y la expulsión, que atenta contra la dignidad de las personas y, como en el caso de Elhadji Ndiaye, contra la propia vida. Sin olvidar la necesidad de Protocolos que garanticen la no conculcación de derechos, en la calle y en comisaría, y la necesidad de cambiar el actual modelo policial, y con ello no tener que vivir más episodios trágicos, ni en nuestro barrio, ni en cualquier otro rincón de estas tierras. Mientras tanto, seguiremos exigiendo “verdad, justicia y reparación”.

Texto Patxi Abasolo López
Ezkaba aldizkaria, 240. zka., 2016ko abendua

Castillo navarro del monte Ezkaba


Ezkabako Gaztelua gogoan
Argazkia: Patxi Abasolo, Ezkaba aldizkaria,
2016ko abendua
Se encontraba en la cima del monte homónimo, a 895 metros de altitud, en una zona de gran valor estratégico, pues permitía vigilar y defender las rutas de acceso a Pamplona desde los valles septentrionales, desde la Baja Navarra y desde Francia. Por ello ha sido un punto fortificado al menos desde la Edad Media.

En el siglo XIII existió aquí un castillo real navarro, que permitía sin duda la vigilancia de estas rutas, al tiempo que mantenía un contacto visual permanente con otros castillos de la cuenca, como los de Uharte, Irulegi o Garainu, con los que podría intercambiar señales visuales y enviarlas a la propia capital.

En 1276 se desató la llamada Guerra de los Burgos, que enfrentó a los habitantes de la Navarrería pamplonesa con los de los núcleos de San Cernin y San Nicolás. Un ejército francés, mandado por el gobernador Eustache de Beaumarchais, acudió a apoyar a los emigrantes francos de los burgos, destruyendo por completo la vieja Navarrería. Con este motivo fueron también arrasadas algunas torres de linaje y castillos como el de Ezkaba, del que probablemente no quedó sino la ermita, dedicada a San Cristóbal, de donde el monte tomaría el segundo de los nombres por los que se le conoce. Esta ermita mantuvo su culto hasta el siglo XVI, llegando a ser utilizada como lazareto cuando se desataban epidemias de peste, y desaparecería tras la derrota en Tercera Guerra Carlista, cuando el ejército español decidió construir un complejo fuerte militar en la cima del monte.

Entre 1934 y 1945 aquel fuerte fue empleado como presidio, siendo el episodio más conocido de este tiempo la célebre fuga de 1938, en la que casi 800 presos consiguieron huir, aunque posteriormente fueron salvajemente cazados, muriendo asesinados más de 200 de ellos

martes, 6 de diciembre de 2016

La Constitución española

Sobre tristes legalidades... 
Artículo 1. 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español. 2. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
Artículo 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.
Artículo 3. 1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
Artículo 8. 1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.


... y legalidades ficticias: 
Artículo 15. Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.
Artículo 16. 2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
Artículo 20. 1. Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.