martes, 27 de mayo de 2014

Arrotxapeko Jaiak Aste Kulturala 2014 Semana Cultural


"ARROTXAPEko IBILBIDE HISTORIKOA"
Gure auzoko Historiarako bidaia egingo dugu euskaraz Patxi Abasolo auzokidearen eskutik.
Asteartean, Ekainaren 3an, 17:30etan, Maiteminduak Parketik (Jolastokian)




* Jaietako Egitaraua / Programa de Fiestas:

                                                          Arrotxapeko Jaiak 2014



jueves, 22 de mayo de 2014

"Nuestro mayo rojo: Aproximación a la historia del movimiento obrero vasco (1789-1990)"

   Ya está en la calle "Nuestro mayo rojo", libro editado por la Fundación Ipar Hegoa y la editorial Txalaparta. Además del prólogo y la introducción redactados por Eugenio Etxebeste y Giovani Giacopucci, el libro incluye perfiles biográficos de destacados y destacadas dirigentes sindicales, un anexo gráfico, índice onomástico y una completa biografía para quien quiera profundizar en el tema.
   El contenido del libro está estructurado de la siguiente manera:
1ª parte: El despertar del movimiento obrero vasco, 1789-1917, de Patxi Abasolo López.
2ª parte: De la pujanza al repliegue, 1917-1939, de Dabid Mendaza Clemente.
3ª parte: Represión franquista, luchas obreras y nuevos tiempos, 1940-1990, por Joxerra Bustillo Castresana.
   Son 823 páginas al precio de 28 €.

   A continuación podéis leer la Presentación que he escrito al período que analizo en el libro.

PRESENTACIÓN

Atzoko eta gaurko langile iraultzaileei

En esta primera parte del libro vamos a remontarnos más allá de los orígenes propiamente dichos del movimiento obrero vasco. Partiendo de esos antecedentes históricos, analizaremos los elementos que hicieron posible su surgimiento y posterior desarrollo hasta finales de la segunda década del siglo XX, marcados estos últimos años por el final de la I. Guerra Mundial y la revolución soviética de 1917. La primera gran dificultad a la que tenemos que hacer frente a la hora de hacer una historia nacional es la necesidad de construir un marco cronológico adecuado que englobe los acontecimientos históricos de todos los territorios vascos.[1] Desgraciadamente, no es sino una de las muchas carencias que arrastramos por nuestra condición de pueblo conquistado y condenado a un largo proceso de sometimiento y aculturación. Es la realidad de un Pueblo huérfano de instrumentos institucionales, económicos, culturales o ideológicos propios que respondan a sus intereses y necesidades. También la historia del movimiento obrero vasco va a estar irremediablemente unida, por tanto, a la historia de los movimientos obreros de esos otros marcos estatales, el francés y el español, de una forma determinante durante sus primeros pasos.

Si atendemos a los marcos cronológicos diseñados por la evolución política de los estados español y francés, nuestra historia vendría marcada por los años 1789, 1808, 1812, 1814, 1833-1839, 1848, 1870-1871, 1872-1876, 1898 ó 1914-1919, entre otras fechas posibles, según nos refiramos al norte o al sur de los Pirineos. Todos esos momentos de inflexión, no obstante, tienen elementos comunes y de múltiples relaciones entre sí dentro de un marco historiográfico más amplio como es el europeo, e incluso elementos característicos que van a marcar la historia del mundo, sobre todo, del llamado mundo occidental. De ahí nuestra propuesta de partir del año 1789 y concluir en 1917, años marcados por sendas revoluciones que condicionaron el devenir nuestro, el de Europa y el del mundo entero.

Dado el objetivo de la actual obra, es decir, hacer una síntesis de la historia del movimiento obrero vasco, más que el material utilizado en la misma (adelantamos ya que gran parte de estos primeros capítulos es de segunda y hasta de tercera mano), la originalidad de estos primeros capítulos reside precisamente en intentar sacar una fotografía lo más completa y, como tal, que aborde esas transformaciones en el conjunto de los territorios vascos, así como en los distintos sectores que conforman su clase trabajadora. En definitiva, una aproximación al conocimiento de un sector de primer orden de nuestra historia social: el movimiento obrero, sin el cual no podríamos entender nuestro presente.

Aunque sea brevemente, nos hemos esforzado en integrar en esta síntesis elementos que suelen quedar en el olvido en trabajos semejantes. Es el caso del campesinado pobre, siempre en un segundo plano ante el protagonismo concedido al proletario industrial, tanto para las élites políticas y sindicales de la época como para la historiografía. De hecho, cuando a comienzos del siglo XX se dio inicio a una lenta y tímida legislación laboral, ésta lo fue tanto de carácter general como encaminada a regular el trabajo industrial. No encontraremos prácticamente ninguna disposición relativa a la agricultura, a pesar de la gran necesidad sufrida por el campesinado pobre. El mismo objetivo nos ha movido a abordar, aunque con mayor brevedad, esos otros sindicalismos, como el sindicalismo católico, que para nada buscaba la transformación de la injusticia estructural, pero que llegó a arrastrar incluso a más trabajadores y trabajadoras que el sindicalismo de clase. Con el apartado específico sobre la mujer hemos buscado la forma de hacer más visible lo que hoy sigue siendo el lado más silenciado de la historia de la humanidad.

Hay sectores que no van a aparecer en estas páginas, entre ellos el mundo del mar. En 1875, año en que se produjo la motorización de los barcos pesqueros con el uso del vapor y del petróleo, los pescadores vascos llegarán a su máximo número de efectivos. Durante toda la etapa aquí analizada, las condiciones de los arrantzales vascos se caracterizaron por su dureza y salarios escasos. Tampoco podemos olvidar las dos galernas que en el período aquí estudiado sufrieron, en 1878 y 1912, saldándose esta última con al menos 142 muertos y un único superviviente, Juan Daniel Eskurza, patrón de una de las dos embarcaciones que salieron de Lekeitio a pescar aquel 12 de agosto. La trainera a vela San Nicolás y la San Juan Bautista partieron del puerto de Lekeitio de madrugada con 116 bermeanos, 15 de Lekeitio, 8 de Elantxobe y 3 de Ondarroa. La galerna dejó, a su vez, un balance de 62 viudas y 205 huérfanos.[2] A pasar de esas duras condiciones laborales, los sindicatos de arrantzales no adquirieron especial relevancia, ni el creado por CGT ni las iniciativas cristianas como la asociación Jeunesse Maritime Chrétienne de la costa labortana. El estudio de la propia clase empresarial y las complejas relaciones existentes entre los distintos colectivos de la época son otras de las cuestiones que quedan pendientes.

Las características de esta obra nos han obligado a centrarnos en responder a las preguntas más frecuentes que podemos hacernos sobre la aparición del movimiento obrero en tierras vascas, recordando que en ese proceso van a sucederse una serie de etapas. En la primera, el desarrollo de la producción va creando la clase obrera, pero aún no podemos hablar de movimiento obrero. En la segunda etapa se producen acciones obreras de carácter espontáneo y destellos de toma de conciencia de la propia condición obrera. La tercera supone la larga etapa asociativa, donde el obrero se siente como tal, perteneciente a una clase con intereses y fines propios, y se asocia para el logro de todos esos fines o de parte de ellos. La cuarta y última etapa es aquella en que otras trabajadoras y trabajadores, manuales, intelectuales o de carácter intermedio, toman conciencia de su vinculación con los obreros y se integran o articulan, directa o indirectamente, en el movimiento obrero que toma así unas nuevas dimensiones.[3] Sin olvidar que, como afirma E. P. Thompson, la clase obrera no nació por generación espontánea del sistema fabril, ni fue fruto de una fuerza externa, la Revolución Industrial, que transformase mujeres y hombres trabajadores en una nueva estirpe de seres. Hemos de entender el proceso de formación de la clase obrera como un hecho de historia económica, pero también política y cultural. Sin duda, “la clase obrera se hizo a sí misma tanto como la hicieron otros”.[4] Así pues, estas páginas abordarán la evolución de las condiciones de vida y laborales, de la conflictividad y las organizaciones sindicales, dejando pendiente el análisis de todas esas otras experiencias comunes y colectivas sin las cuáles no podríamos entender dicho proceso de formación: las vivencias cotidianas en la ciudad y en el barrio obrero, en la cantina o el taller, las tradiciones, costumbres y distintos espacios de sociabilidad, lugares todos ellos donde trabajadoras y trabajadores vivieron y transmitieron las experiencias de clase que terminarían por configurarles como tal.

Nuestra convicción de que toda experiencia histórica es, de alguna manera, única, nos ha llevado a evitar trasladar a estas páginas modelos interpretativos de otros marcos de trabajo, con mayor razón aún cuando hablamos de una clase trabajadora vasca con unos ritmos muy diferentes en el tiempo y en el espacio. Nuestra prioridad ha sido marcar los principales elementos de todo ese proceso, con la esperanza que la trabajadora y el trabajador de hoy puedan acercarse al mismo y a sus protagonistas, con la mirada puesta en el presente y en el futuro. Al fin y al cabo, el punto de partida de este trabajo ha sido la constatación de que no estamos ante una historia neutra, pues aún somos quienes, en pleno siglo XXI, seguimos creyendo en la capacidad que mujeres y hombres tenemos para transformar nuestra realidad cotidiana y, con ella, el mundo en que nos ha tocado vivir. Un mundo que ni ha sido siempre así, ni tiene porqué seguir siéndolo. Todo ello pese al desconcierto ideológico que seguimos viviendo veinte años más tarde de aquella entusiasta proclama que sentenciaba el fin de la historia. Frente a ella, queremos concluir estas líneas haciéndonos eco de aquella otra reflexión realizada entonces por el historiador catalán Josep Fontana, por la actualidad que encierran sus afirmaciones:

“El espectáculo de unas sociedades europeas en que los propios perjudicados insisten en votar a quienes les están empobreciendo, temerosos de que cualquier cambio pueda empeorar todavía más su situación, revela, por una parte, la falta de una conciencia crítica, pero también la pérdida de la fe en cualquier posible programa alternativo. A la tarea de recomponer esta conciencia crítica, de devolver alguna esperanza y de reanimar la capacidad de acción colectiva hemos de contribuir todos. Por desconcertados que nos sintamos, sabemos que nuestra obligación es ayudar a que se mantenga viva la capacidad de las nueva generaciones para razonar, preguntar y criticar, mientras, entre todos [y todas], reconstruimos los programas para una nueva esperanza y evitamos que, con la excusa del fin de la historia, lo que paren de verdad sean nuestras posibilidades de cambiar el presente y construir un futuro mejor”.[5]




[1] La toponimia vasca empleada sigue los criterios de Euskaltzaindia. Nafarroa Garaia (Alta Navarra) y Nafarroa Beherea (Baja Navarra) se refieren, respectivamente, a las provincias situadas al sur y al norte de los Pirineos.
[2] Amezaga (2009: 16-17).
[3] Tuñon de Lara (1977: TI, 11).
[4] Thompson, D. (2002: 24).
[5] Fontana, J. (1992: 143-144).

miércoles, 21 de mayo de 2014

Revista EZKABA en la Eguzki y Euskal Herria Irratia

   Ayer nos acercamos a la Eguzki Irratia para comentar el número de este mes de la revista Ezkaba en la sección Mi barrio del programa Pasealeku. Los distintos artículos de la revista nos han dado la oportunidad de acercar a las y los oyentes a la realidad de Arrotxapea.
   Grabación del programa [a partir del minuto 35:00]



   
   Esta mañana ha sido Euskal Herria Irratia quien ha invitado a la Ezkaba a su programa Arratsaldeon.com, en euskera, uno de los tesoros de nuestro barrio desde tiempos inmemoriales.
   Grabación del programa [a partir del minuto 08:30]




miércoles, 14 de mayo de 2014

Arrotxapea Eguna 2014 Kros Txikia


EGITARAUA:

10:00etan Herri Kros Txikia
10:30etan Truke azoka. Ave María zeharkalean
12:30etan Krosaren eta 2014ko jaietako kartelaren sari banaketa eta programaren aurkezpena
12:45etan Hamaiketakoa
14:00etan Herri bazkaria  Rotxapea Peñan
17:00 Kalejira Rotxapea Peñatik, Maiordomoei ongi etorria Karbonillan.
17:30etan  Erraldoiak Matesatik aterako dira
18:30etan Maiordomo y Erraldoien dantzaldia Iturriotzaga Plazan
20:00etan Berberna Alejandria Plazan
22:00etan Zezen suzkoa Alejandria Plazan

Inskripzioa doakoa da eta dorsala egunean bertan har daiteke 9:00etatik aurrera.



PROGRAMA:

10:00 h Kros Txikia
10:30 h Mercadillo de trueque. Travesía Ave María
12:30 h Entrega de premios del cross y del cartel del programa de Fiestas 2014 y presentación del programa.
12:45 h Almuerzo
14:00  Comida popular en la Peña Rotxapea,
17:00 Kalejira desde la Peña Rotxapea, se recogerán a los mayordomos en Carbonilla
17:30 Salida gigantes desde Matesa
18:30 Baile de los Mayordomos y Gigantes en la Plaza Iturriotzaga
20:00 Verbena en la Plaza Alejandría
22:00 Torico de Fuego en la Plaza Alejandría

Inscripciones gratuitas y se podrá el recoger el dorsal el mismo día a partir de las 9:00 h.



domingo, 11 de mayo de 2014

La Gau Eskola de Ana Gastesi, 1979-1986 [2ª parte]

   La revista Ezkaba de mayo [http://issuu.com/ezkabarotxapea/docs/2014-5] ha publicado, en su seccióon de Historia, la segunda entrega de "La Gau Eskola de Ana Gastesi", una serie de artículos que rescatarán la experiencia de Ana Gastesi como irakasle entre los años 1979 y 1986 en nuestro barrio. En esta ocasión, hemos recogido la experiencia del primer curso ofertado en su piso de la calle Urzainki.


Monasterio de San Pedro junto al Arga, A.M.P

La Gau Eskola de Ana Gastesi (2)
El primer curso en el piso de la calle Urzainki

Texto: Patxi Abasolo López

1979. urtean, Ana Gastesik Gau eskola bihurtu zuen Urzainki kaleko bere etxebizitza. Beti irribarretsu, auzokide askorengan zabaldu zuen euskararekiko maitasuna. Berehala txiki gelditu eta tokiz aldatu behar izan zuen.

“Kualitate guztien artean
Retrato de Ana Gastesi, Txema Belasko
bere irribarre, umorea eta izate
hartuko nituzke.
Bere hazi hor dago,
guri dagokigu usteltzen ez uztea”

Josune Arriaga

Arrotxapea había conocido la evolución que el movimiento obrero había experimentado por estas tierras en la década de 1970. Las luchas de carácter básicamente laboral, fueron transformándose en reivindicaciones políticas a favor de un escenario democrático donde se garantizaran todas las libertades. Los gritos por unas condiciones de trabajo dignas se fundían con exigencias de libertad de prensa, a favor del euskera, la amnistía o la autodeterminación, y las calles se convirtieron en escenario de mil y una batallas, conociéndose a la actual Marcelo Celayeta como la Avenida de las Barricadas.
No fueron fáciles los años siguientes a la muerte del dictador Francisco Franco. Poco a poco, la reforma política fue imponiéndose a una ruptura democrática que seguía siendo reclamada por un amplio abanico de organizaciones políticas y movimientos populares. Finalmente, la llamada Transición daría a luz un sistema de monarquía parlamentaria incapaz de cortar el cordón umbilical con quienes sustentaron cuarenta años de horror y desmemoria. Los movimientos populares continuaron sacando a la calle todas las reclamaciones que seguían aún sin atender.

Movimiento de euskaldunización
También fue la época en que el movimiento de euskaldunización escribió sus primeras páginas en nuestro barrio. Mientras que en las zonas euskaldunes del país el movimiento empezó como un proceso de alfabetización, es decir, de enseñar a leer y escribir en euskera a la población vascoparlante, en zonas como la nuestra, donde el euskera había sufrido un constante retroceso, las gau eskolas pasaron a ser básicamente centros de euskaldunizacion.
En 1972 surgió en Iruñea el euskaltegi Arturo Campion y, a partir de ahí, las gau-eskolas fueron extendiéndose por los barrios, cada una con su propia personalidad, pero manteniendo entre todas un mínimo de coordinación. Más adelante, en 1981, nació AEK como aglutinante de ese Movimiento de Alfabetización y Euskaldunización. Desde Arrotxapea, la gente se desplazaba al euskaltegi Arturo Campion o al de Antsoain, que se encontraba en el viejo ayuntamiento, hoy ya derruido.
Al histórico proceso de invisibilización experimentado por el euskera durante siglos, se sumó la represión llevada a cabo durante los cuarenta años de una dictadura que adquirió como seña de identidad su odio a todo lo vasco. Frente a ello, en esos años 70, mucha gente tomó una decisión: “Tengo que aprender euskera y hablar, porque es mi idioma”. Euskaldunizarse no se limitaba a aprender el idioma, iba mucho más allá, significaba identificarse con la lengua y la cultura de un pueblo. No podemos entender todo ese movimiento de recuperación de la lengua sin las profundas interconexiones que tenía con las distintas iniciativas sociales, culturales y políticas del momento.
Patxi Belasko recuerda que la única referencia que tenía con el euskera en el barrio fue a la edad de 14 años: “se jugaba al fútbol y había un equipo que se llamaba Gure Txokoa, en el año 63-64, que en pleno Franquismo llevaba los colores rojo, blanco y verde”, colores de una ikurriña aún prohibida y perseguida. Gure Txokoa, germen del actual Club Deportivo Rotxapea, estaba situado en la calleja de los Cutos, junto al Ave María.
Mila Espinal tuvo su primera experiencia como alumna en 1978, en el viejo colegio situado en el número 1 de la calle Artika. Mila no recuerda el nombre de aquel joven guipuzcoano, su primer irakasle (profesor): “Era un chico que estaba estudiando en la Universidad de Navarra, era euskaldun zaharra, es decir, el euskera era su lengua materna. Fuimos un grupo muy majo, de todas las edades, y había un grupo para niños. Sólo duró un año, porque el chaval luego se tenía que ir, y ya se paró la cosa”.
Aquellas clases le abrieron todo un mundo con el que había convivido desde niña sin saber de su existencia: “Yo sólo sabía cuatro palabras que había aprendido con aquel chico, y luego, decía, “¡ahí va!, ¡si esto lo decía mi padre, si clarion es tiza, si siempre hemos dicho vamos a coger un clarion para hacer una corona en el suelo!”, palabras que tú las decías normalmente no sabías que eran en euskera, y yo alguna palabrica sí que sabía, porque mi padre era nacionalista vasco y siempre nos decía: aunque hablemos castellano, nosotros tenemos una lengua propia, y te decía: pues txori es pájaro, etxea casa, y cosillas así, pero sin más, de esas cosas que de cría tampoco le das mayor importancia. A mí me vino la importancia después, cuando se murió Franco y se abrió un poco la cosa, se empezó en los barrios a querer hacer cosas, yo me apuntaba a todo, yo todo lo quería saber”.

Ana Gastesi
El fin del Franquismo abrió a muchas personas las puertas de retorno a casa. Fue el caso de Ana Gastesi, una mujer que en 1978 regresaba a su ciudad natal, Iruñea, con su marido Alberto Ardanaz, después de años viviendo y trabajando en París. Compraron una vivienda en la zona del viejo Monasterio de San Pedro, en el número 8 [hoy nº 14] de la calle Urzainki. Ana no era mujer de estar quieta, y enseguida empezó a dar rienda suelta a sus inquietudes en un barrio que se caracterizaba por el entusiasmo y dinamismo de sus gentes. Así fue como decidió abrir una Gau eskola (Escuela nocturna) en su propia vivienda, para dar clases de euskera. El matrimonio Patxi Belasko e Isabel Guinda vivía con su hijo de tres años en el mismo portal que Ana. Patxi trabajaba entonces en Unicable, una multinacional del automóvil, en Landaben. Hoy, 35 años más tarde, no puede ocultar su admiración por aquella mujer que “inicialmente fue vecina, después andereño y amiga”.
Al año siguiente, en 1979, Patxi e Isabel matricularon a su hijo de tres años en la Herri Ikastola, situada en un ala del edificio de Oblatas, que anteriormente había acogido el colegio católico de las Francesas. La vecina recién llegada les planteó la posibilidad de hacerse el mismo regalo que habían ofrecido a su hijo. Como nos cuenta Patxi, todo fue muy sencillo: “A la vez que matriculamos a nuestro hijo en la Herri Ikastola, decidimos aprender euskera nosotros también, Isabel y yo. Ana comentó que iba a dar clases de euskera. Entonces, facilitó el acceso, se corrió la voz en el barrio, y empezó a dar clases en su vivienda. Llegamos a apuntarnos 14-16 personas al principio”.
Entre el alumnado abundaban las mujeres, como las jóvenes que trabajaban en el Supermercado de San Pedro. Una de las primeras alumnas fue Josune Arriaga, Txus, ikasle aventajada, amiga y compañera inseparable de mil y una aventuras y desventuras hasta que una orden de detención y posterior encarcelamiento privaran a Txus de dar su último adiós a Ana el pasado mes de noviembre.
María Jesús Torres conoció también la Gau Eskola de la calle Urzainki. María Jesús tenía 24 años, y trabajó en la fábrica Plasticas Condor de Antsoain desde 1973 hasta el cierre patronal de 1978. En 1976 se trasladó de la Txantrea a nuestro barrio para casarse con Isidro Agirre, joven bargotense afincado en Arrotxapea desde los 18 años. Su primer contacto con el euskera vino de su hermana mayor, Nati, quien se había iniciado ya en el aprendizaje del idioma: “Mi hermana estudiaba euskera y, entonces, a través de ella me fui yo también concienciando, me parecía que era nuestra lengua. Cuando supe que Ana daba clases, me apunté con ella”. Recuerda aquellos momentos con cariño: “La sala de estar la tenía muy bien preparada. Empecé el curso desde el principio, en octubre. No sé si estábamos cuatro, creo que éramos todas mujeres. Me gustaba mucho su forma de enseñar, porque te llegaba, era muy cercana, y luego tenía mucha paciencia, hacía falta hacer paciencia [risas], y luego insistía mucho, preguntábamos, y hasta que no entendiéramos bien no paraba. Las clases duraban una hora, tres días a la semana, por la tarde”.
Patxi Belasko conserva aún los apuntes que tomaba en las clases de Ana y que luego, en casa, zintzo-zintzo, pasaba a limpio. También Mariajesús recuerda los ejercicios gramaticales con papel y bolígrafo, otros tantos orales por medio de juegos, la tarea que les mandaba para casa, y un libro, Hitz egin, escrito en 1978 por el franciscano y miembro de Euskaltzaindia Imanol Berriartua.
El entusiasmo y la dedicación de Ana suplieron con creces sus carencias filológicas y metodológicas. Como nos cuenta Mila Espinal, “yo no la conocía, se presentó, y sólo su entusiasmo y su alegría y su fuerza de querer enseñar la lengua de aquí, de nuestro Pueblo, pues te animaba a apuntarte y a estudiar”. Enseguida se quedó pequeña la sala de la vivienda de la calle Urzainki. Al año siguiente, en 1980, Ana Gastesi solicitó a la Parroquia Virgen del Río el uso de sus locales. Como venía siendo habitual, los sacerdotes respondieron positivamente a la nueva demanda de las gentes de este barrio.


[Ezkaba aldizkaria, 215. zka., 2014ko maiatza, 14-16 orr.]






miércoles, 7 de mayo de 2014

Diario de ARROTXAPE[a]ko Egunkaria (54)

Estandartes y gentes extrañas
Argazkia: Patxi Abasolo
   Parece ser que la climatología afecta sobremanera al estado de ánimo, aunque no siempre el buen tiempo nos haga ver la botella medio llena. La verdad es que, a veces, las malas noticias se van agolpando y no podemos dejar de ver una botella más bien vacía. La botella, no obstante, está como está, y así seguirá si no la desencorchamos para rellenarla hasta verla como nos gustaría que esté. No hay varita mágica que valga.
   Una de cal y otra de arena. Así se suceden los acontecimientos, también en Arrotxapea. Un jueves, el 10 de abril, se ponía en marcha una segunda redada contra jóvenes rebeldes para castigar las movilizaciones estudiantiles del pasado 27 de marzo. Entre ellos, Ibai, jóven rochapeano. Esa misma tarde, a las 18:00 horas, una concentración en la plaza del Salvador exigía su puesta en libertad. Ayer mismo, 13 de mayo, una tercera redada invitaba a los medios de incomunicación a dejar de lado recortes, chanchullos del TAV y demás vergüenzas y desvergüenzas de nuestras supuestas élites políticas.
Estandartes y gentes extrañas
Argazkia: Patxi Abasolo
   Dos días más tarde, el 12 de abril, las gentes de Santa Engracia celebraban su día grande con la ilusión de quien se siente más viva que nunca. Fiestas y reivindicaciones, como el Aberri Eguna del 20 de abril, y el homenaje a la Ikurriña que cerca de 80 personas realizaron en la calle Marcelo Celayeta antes de sumarse a la gran marcha de Iruñea. Muchos más fueron quienes participaron en las marchas militares que vienen sucediéndose hasta las puertas mismas de nuestro barrio, un cross con estandartes extraños a las gentes del lugar que nos recuerdan aquella soberanía arrebatada hace ya más de 500 años. Como vienen haciéndolo mañana sí y otra también a primeras horas del día.
   El 25 de abril, aniversario de la Revolución de los Claveles portugueses (por más que las redes sociales se hayan olvidado de ella), se lanzó el chupinazo en Sanduzelai, otrora viejo barrio rochapeano de la Estación, dando inicio a la celebración de las fiestas de nuestros barrios. Esperemos que la valoración haya sido positiva, y anuladas de raíz conductas aprovechateguis como las de ciertas cuadrillas que bajo el manto del turno solidario no buscan sino una red para no pagar en las fiestas de los barrios vecinos. Hamaika ikusteko jaioak gara! Conductas, valores... aquellas mujeres y hombres nuevos que hablaban los luchadores y soñadores de los años 70 del pasado siglo... El 27 de abril me encontré con un tabernari del barrio agobiado por las tensiones y malos rollos que estaba generando entre la clientela el juego de la porra de fútbol; el día 30 me tocó lidiar entre cuatro municipales, una cuadrilla de crías y críos de 7-8 años y la familia que regenta una tienda de productos chinos, hartos ya de los insultos y atosigamiento de nuestros más txikis, otra más de racismo, otra prueba de que son muchas las cosas que no estamos haciendo bien; y el 1 de mayo, día de la clase trabajadora desde 1890, una joven de 24 años era violada a primeras horas de la mañana en el recinto festivo de la Txantrea, mientras a su alrededor la gente continuaba de marcha sin imaginarse lo que estaba pasando a escasos metros, ¡terrible!
   Al día siguiente, 2 de mayo, pude saber que Arrotxapea no va a tener su II. Cross Popular por falta de gente que lo organice. Más de 100 personas dispuestas a disfrutarlo, y nadie para que ese disfrute pueda tener lugar. El mismo S.O.S. que lanzan esos carteles animando al barrio a tomar parte en la Asamblea abierta de esta tarde en La Carbonilla para poder hacer frente al trabajo que supone organizar las fiestas grandes de junio. 27.000 vecinas y vecinos, y tan sólo cinco personas. Como dice la canción, ... porque aquí hay algo que no va!...
   No sé si la botella está medio vacía o medio llena, pero, mesedez, por lo menos, que sea
La tierra toma reposo
Argazkia: Patxi Abasolo
nuestra. Pues va a ser que no, no hay manera. Este domingo, 4 de mayo, comimos fuera de casa, en un txoko de irredentos vascones, así que a relajarse, pensé. Hasta que me di de bruces con aquel oscuro personaje que colaboró con Castilla en la conquista de los territorios navarros más occidentales: López de Haro. Un crianza rioja de la Bodega Classica de San Vicente de la Sonsierra. Según la etiqueta, producto español criado en robles franceses, ¡en fin!
   Hoy, miércoles, 7 de mayo, un tractor ha trabajado los últimas y pequeñas parcelas de tierra rochapeana dedicadas al cereal. Están en barbecho. Muchas veces hay que hacer un parón y mirar para adentro. Sólo así vendrán nuevas Primaveras.




* Azken sarrera / Última entrada:







martes, 6 de mayo de 2014

Presentación de "Nuestro mayo rojo" en La Memoria (Info 7)

   
   Ayer estuvimos en el programa La Memoria de Info 7, para adelantar algo del libro que saldrá a la calle próximamente, "Nuestro mayo rojo", de la mano de Ipar Hegoa Fundazioa y la editorial Txalaparta. ¡Qué manera de recibir flores de parte de un amigo! Mila esker, Martxelo!

   Aquí tienes la grabación del programa. La entrevista, a partir del minuto 00:35:50

domingo, 4 de mayo de 2014

Ziztadak (56): Klase Sozialak hilerrietan ere

   "Herioak guztiok berdintzen gaitu", dio beheko jendeak bere nahigabeak arindu nahian.
Horrela al da, ordea?

Behekoentzat, lurra
Argazkia: Patxi Abasolo López

Goikoentzat, jauregia
Argazkia: Patxi Abasolo López



* Aurreko Ziztada / Ziztada anterior: