sábado, 31 de agosto de 2013

Ezkaba mendiko koloreak abuztuaren amaieran

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)
Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)
Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)



miércoles, 28 de agosto de 2013

Ziztadak (47): AEBko beltzak, gauzatu gabeko ametsa

Martin Luther King
Washington, 1963.
1963ko abuztuaren 28an, Martin Luther King Jr. doktore eta artzain baptistak zuzendu zitzaion Washingtoneko Lanaren eta Askatasunaren Aldeko Martxan parte hartu zuen jendetza handiari:
- Zentzu  batean, txeke bat kobratzera etorri gara. Errepublikaren arkitektoek konstituzioaren eta Independentzia Adierazpenaren hitz ederrak idatzi zituztenean, agindu txartela ari ziren sinatzen. Kontratu hori promesa bat zen, zeinaren arabera, estatubatuar guztiei, bai zuriei baita beltzei ere, bizitza, askatasuna eta zorionaren bilaketaren eskubide ukaezinak bermatuko zitzaizkien. Bistakoa da AEBek ez dutela kontratu hori bete herritar beltzekin. Txeke baliogabea eman digute, 'dirurik ez' zigilua jarrita itzuli diguten txekea.
50 urte bete diren honetan, AEBetako beltzen %27,8 pobreak dira (12,23 milioi beltz pobre), %13,5ek ez dute lanik (zurien langabezia tasaren bikoitza) eta %16tik gora espetxean izan dira noizbait. IREHR Giza Eskubideen Ikerketarako eta Hezkuntzarako Institutuko presidente Leonard Zeskindek azaltzen digunez,
- Ustez, boto eskubidea bermatuta dago, baina arriskuan dago hainbat estatutan; etxebizitza politikan legez kanpokoa da arraza bereizkeria, baina oso hedatuta dago; bazterketa sustatzen duten eskola publikoak ere ez dira legezkoak, baina, berez, beti bezain berezita daude ikasleak.
Bai, 2009ko urtarrilaren 20an, AEBetako 44. presidente izendatu zuten Barack Obama afroamerikarra. Hala ere, Luther King-ek aipatu txeke zuriak kobratu gabe dirau.




* Aurreko Ziztada / Ziztada anterior:

sábado, 24 de agosto de 2013

Nestor Basterretxea y "Enneco, haritzaren memoria"

Nestor Basterretxearekin
Argazkia: Imanol Elizalde, 2012-abuztua-22
   El jueves tuve la oportunidad de pasar la mañana con Nestor Basterretxea en el caserío Idurmendieta (Hondarribi), vivienda y lugar de trabajo del artista vasco. Ha pasado ya más de un año desde que Basterretxea y la Iniciativa Nafarroa Bizirik confluyeran en el taller de Angela Moreno (Huarte) para hacer realidad el proyecto «Neguaren ostean... ernatu da zuhaitza», una experiencia donde fueron de la mano arte, compromiso, historia y memoria, bajo el manto de una Navarra irredenta empeñada en seguir siéndolo.   "Os felicito por vuestro empeño y trabajo, porque creo que esta es una batalla intelectual y política que la vamos a ganar". Fueron sus palabras, que entre todas y todos conseguimos hacerlas realidad. Fue el año 2012.
   En esta ocasión, el encuentro ha tenido lugar entre Nestor Basterretxea y el nuevo proyecto que nació al regazo de la Iniciativa popular, la Fundación Nafarroa Bizirik y su Enneco, la memoria del roble. Ahí estuvieron los incansables Vicente Azpilikueta e Imanol Elizalde, y yo, como presidente de la Fundación. Una vez más, Nestor ha sabido plasmar a la perfección la realidad navarra: la rigidez de unos estados que la oprimen desde hace ya demasiado tiempo, con la flexibilidad de unas fuerza vivas navarras capaces de hacerla frente y salir adelante, como ahora.
   Desde este pequeño rincón de Historia, un abrazo a Nestor, ese gran hombre y artista, y muchos ánimos para seguir arrancando aún a la oscuridad muchísimos momentos más de luz y esperanza. Como te dije con el apretón de manos tras la firma de colaboración, mila esker Nestor, ohorea izan da.



"Ya sabéis que yo siempre os considero a los navarros nuestros hermanos mayores. Navarra es la madre. Por eso os dan más palos que a nadie, porque sois los primeros, los originarios, los primeros vascos con conciencia de serlo"
Nestor Basterretxea (2013-agosto-22)


* Más información: www.enneco.org

viernes, 23 de agosto de 2013

Saguzaharrak / murciélagos

   La semana pasada comentamos la experiencia de haber visto crecer y volar tres crías de golondrina. Lo vivido esta mañana ha sido todo lo contrario. Al levantar la persiana de una de las habitaciones de casa, me he encontrado con tres pequeños murciélagos abrasados, gixajoak!

Saguzaharrak
Argazkia: Patxi Abasolo, 2013-abuztua-23

miércoles, 21 de agosto de 2013

Ziztadak (XLVI): Aborto, arte y regeneración


Abel Azcona [sic], jóven artista navarro, se haya inmerso en una continua búsqueda de sí mismo (Confinement In Search of Identity), recluido en un mundo que no es sino una gran habitación oscura (Dark Room):
   - “Es la forma de que entiendan que yo estoy en esta sociedad pero no debía estarlo si se hubieran hecho las cosas bien con mi madre biológica, prostituta, drogodependiente y viviendo en la calle. Esa mujer no debía haber dado a la luz, y es que para mí el aborto no solo es un derecho de la mujer sino del niño, yo voy más allá y creo que al menor hay que protegerlo antes de nacer, pero no como dicen los provida, para que no se aborte, sino que hay que protegerlo para no traer a la vida a un menor con una etiqueta de abandonado y con unos problemas mentales, de empatía y de vínculo para toda su vida. Yo me considero una especie de pequeño desecho social que me dedico al arte porque lo necesito como regeneración”.


* Aurreko Ziztada / Ziztada anterior:
      - "Obra social del BBV"

martes, 20 de agosto de 2013

Año 824: Batalla de Orrega, nacimiento de un Reino

   La semana pasada recordamos en Orreaga la victoria de los vascones contra el Ejército de Carlomagno acaecida en el año 778. Menos conocida es la batalla de Orreaga de 824, auténtica semilla de la que, finalmente, germinaría el Reino de Nabarra. Así nos narra Carlos Aurensanz aquellos sucesos en su maravillosa novela Banu Qasi: Los hijos de Casio (Ediciones B, 2011, págs. 428-434):

Año 824, 208 de la hégira

   La celebración de la fiesta de San Juan había quedado atrás, pero una espesa niebla por encima de sus cabezas les impedía ver las cumbres en el paso de Roncesvalles. La sola mención del lugar evocaba en Eblo recuerdos de su infancia cuando, impresionado, escuchaba a los juglares que recalaban en la capital de la Gascuña relatar los acontecimientos sucedidos en aquel lugar. Aún recordaba haber tenido durante días pesadillas en las que los terribles vascones degollaban sin piedad a cuantos le rodeaban, y despertaba envuelto en sudor cuando llegaba su turno.
   [...] La vanguardia del ejército había iniciado el ascenso hacia la cumbre al amanecer, tratando de mantener la columna lo más compacta posible. [...] Una avanzadilla de quinientos hombres abría la marcha, y a cierta distancia les seguía el grueso del ejército. Los condes Eblo y Aznar cabalgaban en la parte posterior de ese grupo, y a su espalda cerraba la columna un contingente de mil hombres bien armados. La zona más próxima a la cumbre, a pesar de la niebla que no tardaría en caer de nuevo sobre ellos, era el último lugar seguro antes de alcanzar el llano decenas de millas más adelante, y los comandantes de las tropas francas decidieron dar el alto para pernoctar allí. Dispondrían así de la posterior jornada completa para sortear los desfiladeros y alcanzar terreno seguro antes de que cayera la noche. Los rústicos refugios de lona de cáñamo se dispersaron en las vaguadas cercanas a la cumbre, y en cada promontorio se estableció una guardia permanente de cuatro hombres.
   Fue una noche larga para todos, en la que pocos pudieron conciliar un sueño verdaderamente reparador, y con el amanecer retornó la actividad [...].
   Antes de la partida, el ambiente que se respiraba era tenso, los hombres esperaban taciturnos sentados en grupos u ocupados en atender a las cabalgaduras. La moral de las tropas se había derrumbado después de la humillación que había supuesto para ellos tener que abandonar el asedio [a Pampilona] apenas iniciado, y nadie había mencionado en los últimos días las historias que circulaban sobre aquellos parajes y sus nativos, descritos en las crónicas francas que circulaban en boca de narradores y juglares como pérfidos guerreros dados al engaño, la sorpresa y la rapiña.
   [...] El conde Eblo dio orden de partida a las primeras unidades. Los restos humeantes de las hogueras se confundían con los jirones de niebla que descendían desde las cumbres más elevadas del entorno. Los relinchos de los caballos y las voces de los caballeros se perdían tragados por la bruma de aquella mañana húmeda y triste.
   Cuando por fin se inició el descenso, las inhóspitas praderas de las cumbres se fueron transformando en vegetación cada vez  más densa y desarrollada, y la formación inicial de a cuatro se redujo a la mitad al penetrar en los estrechos caminos que serpenteaban por la ladera.
   Cuando partieron ambos condes desde la cima, las primeras unidades se encontraban a dos millas de distancia en dirección al fondo del valle. Detrás de ellos, los carros y las mulas con la impedimenta que acompañaban a la retaguardia avanzaban a duras penas. En algunos tramos atravesados por arroyos que bajaban de las cumbres en busca del río, el paso de miles de hombres y el casco  de las cabalgaduras habían convertido la senda en una trampa de agua y fango, donde se hacía necesario el esfuerzo de hombres y animales para arrancar las ruedas del barro. Los oficiales comenzaban a dar muestras de inquietud por el retraso respecto a la vanguardia, que avanzaba a buen paso hacia la salida del desfiladero, una vez superada la zona más peligrosa, donde el camino bordeaba una garganta desarbolada y sin protección.
   La primera señal de alarma procedió de los altos que acababan de abandonar. El inconfundible sonido de un cuerno de caza soplado con maestría reverberó en las paredes rocosas que comenzaban a aprisionar el camino. [...] Lo que [el conde Eblo] oyó a continuación le heló la sangre: los cuernos sonaban ahora por encima de sus propias cabezas, en las cumbres que desde el fondo del desfiladero resultaban invisibles. Los hombres más cercanos detuvieron la marcha y todas las miradas se volvieron hacia él en busca de una explicación que no podía dar.
   - ¡Pretenden inquietarnos! - gritó a sus hombres-. ¡Están a nuestras espaldas y no tenemos nada que temer!
   Un rugido ensordecedor desmintió sus palabras. Aunque la espesura del bosque que les rodeaba impedía apreciar el origen del estruendo, nadie tuvo dudas de que se trataba de un desprendimiento de rocas desde lo alto. Al cesar el ruido llegaron hasta ellos gritos lejanos propagados entre las paredes del cañón, cada vez más próximas. Los hombres echaron mano a la empuñadura de sus espaldas, y los caballos se revolvían inquietos contagiados por el nerviosismo de los jinetes.
   Eblo y Aznar avanzaron hacia el frente bordeando el camino, hasta llegar al punto donde la ladera perdía su cubierta de árboles y arbustos para dar paso a un desfiladero casi excavado en la roca. Desde allí, unos cientos de codos más adelante, pudieron observar el origen del estruendo: una gran masa de roca y tierra que aún se deslizaba hacia el río bloqueaba por completo la ruta que seguían. Los soldados, cubiertos de tierra y polvo, trataban de sacar de entre los escombros a otros compañeros de armas, y algunos cadáveres de hombres y bestias habían sido arrastrados hasta la corriente. Los rostros reflejaban temor y desconcierto, y las miradas se dirigían del camino obstruido a las laderas del monte, donde quizás esperaban ver desplomarse sobre ellos a los causantes del desprendimiento.
   [...] La niebla que había cubierto los montes desde la mañana no era ya tan espesa, y la luz que atravesaba parecía más diáfana. Eblo dirigía su mirada hacia las cumbres aún ocultas sin poder evitar la aprensión que lo atenazaba. Y entonces sucedió. Los hombres que trataban de abrir el paso, en su mayor parte desarmados, vieron caer sobre la ladera orientar el ejército de demonios cubiertos tan sólo con pieles y emitiendo los desgarradores gritos de guerra descritos en las historias épicas que tantas veces habían escuchado.
   Eblo y Aznar, con la sangre helada en las venas, gritaron enfurecidos tratando de ordenar la defensa. Antes de entablar batalla, vieron descender de la ladera centenares de atacantes vascones, que al poco fueron seguidos por otros pertrechados con la inconfundible indumentaria musulmana. Los sentimientos de sorpresa y miedo experimentados al inicio del ataque dieron paso a una rabia inmensa tras asimilar que eran víctimas de una nueva emboscada por parte de los mismos a quienes habían acudido a combatir, y ciegos de ira ajustaron sus yelmos, empuñaron sus espadas y se lanzaron al ataque dispuestos a dejar allí sus vidas.
   Desde un pequeño promontorio, Enneco y su hijo, Musa, García el Malo, Fortuño y algunos de los jefes vascones observaban el ataque de sus hombres, que llevaba camino de convertir aquel desfiladero en el escenario de una carnicería. Eblo y Aznar, incapaces de manejar sus monturas en aquel reducido espacio, pusieron pie en tierra y entablaron una lucha cuerpo a cuerpo que sabían perdida de antemano. Los soldados francos sucumbían ante sus ojos, sin esperanza de recibir ayuda desde el lado norte del desfiladero, donde la vanguardia del ejército en retirada había sido incapaz de retroceder para alcanzar el escenario de la emboscada, si es que no había huido en desbandada.

   El sol se adivinaba ya sobre sus cabezas cuando los dos condes derrotados y magullados, cubiertos de polvo y sangre, fueron conducidos ante Enneco. [...]
   García se volvió hacia Musa y Enneco.
   - Deseo que este hombre [Aznar] sea liberado para regresar al lugar de donde no debería haber vuelto.
   Enneco se adelantó hacia ambos.
   - Así se hará si es tu deseo. No imagino mensajero más apropiado para transmitir a Ludovico el recado que le haremos llegar. -Enneco se acercó al conde-. Dile a tu rey que el pueblo vascón no acepta más autoridad que la emanada de sus propias gentes. Quizás en el pasado no supimos defender nuestro suelo, pero las cosas han cambiado. Tienes frente a ti a los representantes de Aragun, Pampilona y las tierras del Ebru, que sabremos unir de nuevo nuestras fuerzas para defender nuestro país. Estas montañas han sido por dos veces el muro en que se han estrellado las ansias de conquista de los emperadores francos, y no dudes que volverán a serlo. Que tu soberano no espere amenaza de nosotros si no alza sus armas en nuestras tierras. Mas, si lo hace, viéndote regresar podrá vislumbrar su destino.
   Aznar se mantenía altivo, pero su expresión había cambiado.
   - Lleváoslo - ordenó el vascón.
   Enneco se dirigió hacia el conde Eblo.
   - En cuanto a ti... si García ha decidido el destino de Aznar, dejaré que sea Musa quien decida el tuyo. ¿Qué dices, hermano?
   Musa se aproximó a ambos. Una ligera sonrisa se dibujaba en su rostro.
   - Si Aznar va a ejercer como emisario ante Ludovico, quizás Eblo sea un buen presente para el emir... todo un conde de Gascuña. Propongo enviarlo a Qurtuba cargado de cadenas, junto con la noticia de esta victoria y del fin de la amenaza carolingia sobre nuestras tierras.
   







sábado, 17 de agosto de 2013

Bi aitatxo eredugarri (eta 2)

   Larunbatean "Bi aitatxo eredugarri" sarrera idatzi nuen, eta bertan argitaratu egun batzuk lehenago ateratako argazkiak. Honetan ikusi dezakegu, zinez, lana ederki egin dutela bi aitatxo horiek. Bai, laugarren kumea falta da. Goizegi egin zuen salto eta, horrelakoetan, bizitzak, zoritxarrez, ez du bigarren aukerarik ematen.


Enara kumeak
Argazkiak: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

martes, 13 de agosto de 2013

La batalla de Orreaga: 15 de agosto de 778



   El 15 de agosto recordamos la batalla de Orreaga (778), un acontecimiento de gran importancia en nuestro imaginario colectivo. Como podemos leer en el artículo escrito por Aitzol Altuna y publicado en GARA el pasado día 4, una segunda batalla de Orreaga (824) sería la antesala del Reino vascón.
Orreaga o la fragua del Reino

Corría el año 768 cuando el duque aquitano-vascón Wifre murió a manos de los francos. Gobernó desde entonces la Vasconia continental un duque en precaria independencia ante los francos y separado por primera vez de los aquitanos (ríos Garona al Loira). Por su parte, la Vasconia peninsular dejó de ser controlada por los duques vascones del norte y surgieron diferentes buruzagis llamados nauarri, documentados en las crónicas francas desde el año 769. Estos nuevos cabecillas vascones controlaban el territorio ante los asturianos (que pasarán por ser el último reducto «godo») y los musulmanes.
Estos territorios del sur vascón se empezaron a unir de nuevo tras derrotar a un ejército de unos 20.000 francos el 15 de agosto del año 778 en la Primera Batalla de Orreaga-Roncesvalles. En esta batalla, un importante contingente de un ejército ligero y veterano habría derrotado a otro desconocedor del terreno y que venía de una campaña contra los musulmanes y el asedio a Zaragoza. El estímulo vascón pudo ser variado, destacando la venganza por la muerte de Waifre o la quema de Pamplona, pero ante todo, sería una batalla por mantener su independencia y parar el avance del Imperialismo franco que quedará en los anales de la historia como una de las batallas más importantes de la Edad Media europea
.
Los musulmanes habían entrado para entonces en la península ibérica por el sur en el año 711 y en tres años acabaron con los godos. Los musulmanes encabezados por Mutarrif ibn Muza de la familia de los Banu Qasi, fueron expulsados nuevamente de Pamplona por los vascones en el año 799 al mando de su caudillo Belasco, dominadores en Álava, Sakana, Burunda, Tierra Estella, el pirineo aragonés y la comarca de Pamplona.
En el año 824 Pipinio, nieto de Carlomagno, armó un nuevo ejército franco al mando de los condes Eblo y Aznar, el cual cruzó los Pirineos con la intención de «restaurar el orden», entraron en Pamplona sin aparentes dificultades, escarmentaron con la horca a muchos habitantes para evitar ser atacados por la retaguardia, nombraron abades y gobernantes fieles de nuevo a los francos. A la vuelta, recorrieron el mismo camino que Carlomagno, por Ibañeta y por Luzaide-Valcarlos. Eblo y Aznar fueron atacados y apresados donde antes fuera derrotado el ejército de Carlomagno.
En esta batalla destacó Eneko Aritza Ximeno, de alrededor de cincuenta años, que contó con la ayuda de los hasta entonces procarolingios Belasco, de su hermano Garçea Ximenez -del que nacerá después la segunda dinastía pirenaica de reyes navarros- y también de sus hermanastros musulmanes del sur vascón, los Banu Qasi, antiguos terratenientes vascones desde época romana que se cambiaron de religión y que harán de tapón con el emir de Córdoba, lo que dio un respiro a los nauarri.
El abuelo de Eneko Aritza, según el códice de Roda, había venido huyendo del poder franco para instalarse de Tierras de Deio sobre el fatídico año 768. Mandarían los Ximeno y Aritza en el Valle de Salazar, Aezkoa, Urraul, el Ronkal, la villa de Cillas en Ansó, el sur del río Argueda, Onsella y el oriente de Sangüesa y Navascués, donde se encuentra el monasterio de Leire, cuna espiritual del nuevo poder vascón.
Eneko habría sido coronado según la tradición en el valle del Ronkal, ennobleció la villa de Isaba (Ronkal) y fortificó Aibar, Xáseda, Gallipienzo, San Martín de Unx y Uxue, además expandió el reino por tierras riojano-alavesas de la Sonsierra de Nabarra.
En todos estos siglos los vascones fueron independientes gracias a su resistencia al imperialismo godo, musulmán y sobre todo franco. No existe constancia documental de suceso bélico alguno interno entre vascones entre los años 476 y 824 ni posteriores, año de la creación comúnmente aceptada del reino de Pamplona-Nabarra, reino geográficamente horizontal a los Pirineos, por lo que una conciencia nacional y un interés común en la defensa del territorio, riquezas y gentes frente a diferentes invasiones, debieron de ser las razones que nos llevaron a todos los vascones a aunar esfuerzos y crear nuestro Estado de Nabarra.


* Actos convocados por Orreaga Fundazioa:





domingo, 11 de agosto de 2013

Ziztadak (XLV): Obra social del BBV


Obra social del BBV en Andalusya:

Personas sin techo en una sucursal del BBV
 Andalusya, 2013-agosto
Fotografía: Patxi Abasolo López



* Aurreko Ziztada / Ziztada anterior:


sábado, 10 de agosto de 2013

Bi aitatxo eredugarri

Argazkia: Patxi Abasolo
 (2013-abuztua)
   
 Badirudi baietz, posiblea dela. Gizon-emakumeok eta animaliak (animaliak guztiok, bai) elkarren ondoan, elkarri kalterik eragin gabe. Horrela ikusi ahal izan dugu aurreko astean, herri txiki bateko patio txiki batean. Etxeko anderea kabia ken ez dezan konbentzitu ondoren, aukera izan dute enarek kumeak hazitzeko. Arreta handiz izanda ere, beldurra ere galdu zuten eta gure aurrean jarraitzen zuten erronkari eusten. Batak kabian, besteak ondoko ur-tutuan. Biak arrak, bai, bi aitatxo eta lau kume. Ez dakigu zer gerta zekiokeen amatxori, baina aitatxook ederki egiten zuten. Asko dugu ikasteko, ezta?



Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

Argazkia: Patxi Abasolo (2013-abuztua)

jueves, 1 de agosto de 2013

Naji al-Ali: Handala, el símbolo del desafío palestino

   El 29 de agosto de 1987, el caricaturista palestino Naji al-Ali fue asesinado en Londres. El asesino nunca fue atrapado. Naji creó la famosa caricatura Handala, un testigo silencioso en sus caricaturas, en la forma de un niño de 10 años de edad, de espaldas al mundo. Tan poderoso es este símbolo de la lucha del pueblo palestino por su libertad, que 26 años después de la muerte de Naji, Handala vive, tan relevante hoy como lo fue entonces.


   En palabras del propio Naji Al-Ali, "El niño Handala es mi firma, todo el mundo me pregunta por él donde quiera que vaya. Di a luz a este niño en el Golfo, y lo presenté a la gente: Su nombre es Handala y ha prometido al pueblo que va a seguir siendo fiel a sí mismo. Lo dibujé como un niño que no es hermoso, su pelo es como el pelo de un erizo que usa sus espinas como arma. Handala no es un niño gordo, feliz, relajado, o mimado. Está descalzo como los niños del campamento de refugiados, y él es un icono que me protege de cometer errores. A pesar de que es difícil, que huele a ámbar. Tiene las manos cruzadas a la espalda en señal de rechazo en un momento en que las soluciones se nos presentan el estilo americano".