martes, 30 de agosto de 2011

Graffiti, hablan las paredes de la Rotxa (3): "Murales" [I]

Larunbateko hausnarketaren ondoren (ikusi "Graffiti: subversión o arte domesticado?"), hona hemen Arrotxapeako adibide batzuk. Ez, Arrotxapea ez dugu grafitiren auzoa, zalantzarik ez. Egun, baditugu aspaldin egindako horma-margoak, gutxi eta aspaldikoak, Civivox ondokoak esatebaterako
[margo etxekotuak?]:

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Grafiti gehienen helburua, nork bere buruaren propaganda hutsa egitea: "Kikiriki, hemen nago ni!"
Hori bai, beitu!, 2007koa!

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Zinez, batzuek hausnarketa sakona egiten dute:

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Hori bai, hausnartuz gero, tarte gutxi itxaropenerako, 2006 urtean...
[Munduaren galdaketa... kaka ote?]


Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.


... zein 2011n
[Bai, Orwell-en liburuaren osagaiak, autoritarismoa, kontrol soziala... gaurko protagonistak ere badira]:

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Hauek buruhausteak!, hau buruko mina!

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Eta beti gure sagutxo kuxkuxeroaren begiradapean.

Arrotxapeako grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.

Ez dakit nik hausnarketa egiteko gogoarekin grafitero gazterik izango dugun.
Hazia ereinda dago...

Mogoteak parkeko grafitia
Argazkia: Patxi Abasolo Lopez, 2011.


lunes, 29 de agosto de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant

Jaulas navegantes

  “El traficante de esclavos que más amaba la libertad había llamado Voltaire y Rousseau a sus mejores navíos.
  Algunos negreros habían bautizado sus barcos con nombres religiosos: Almas, Misericordia, Profeta David, Jesús, San Antonio, San Miguel, Santiago, San Felipe, Santa Ana y Nuestra Señora de la Concepción.
  Otros daban testimonio de amor a la humanidad, a la naturaleza y a las mujeres: Esperanza, Igualdad, Amistad, Héroe, Arcoiris, Paloma, Ruiseñor, Picaflor, Deseo, Adorable Betty, Pequeña Polly, Amable Cecilia, Prudente Hannah.
  Las naves más sinceras se llamaban Subordinador y Vigilante.
  Estos cargamentos de mano de obra no anunciaban con sirenas ni con cohetes su llegada a los puertos. No era necesario. Desde lejos se sabía, por el olor.
  En las bodegas, se amontonaba su mercadería pestilente. Los esclavos yacían juntos día y noche, sin moverse, bien pegados para no desperdiciar ni un poquito de espacio, meándose encima, cagándose encima, encadenados unos a otros, pescuezos con pescuezos, muñecas con muñecas, tobillos con tobillos, y encadenados todos a largas barras de hierro.
  Muchos morían en la travesía del océano.
  Cada mañana, los guardias arrojaban esos bultos a la mar”.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

sábado, 27 de agosto de 2011

Graffiti: ¿subversión o arte domesticado?

  Estos días he leído en la prensa distintas convocatorias de Concursos de Graffitis, concretamente el Festival de Graffiti Cantamañanas organizado por la Casa de Cultura de Huarte y el Concurso de Graffitis organizado por el Civivox Mendillorri para "jóvenes" de 14 a 36 años. A estos últimos los llaman " artistas urbanos", y las dos primeras clasificadas recibirán 300 y 200 euros sucesivamente. En próximos días publicaremos una nueva entrega de los graffitis rotxapeanos. No obstante, me gustaría compartir con vosotras unas reflexiones en torno a estas expresiones públicas, haciendo honor al objetivo principal de este Rincón de Historia de la Rotxapea: analizar todo aquello que tenga que ver con nuestro pasado, presente y futuro, potenciando en todo momento un espíritu crítico. Son textos extraídos del Manual de guerrilla de la comunicación, publicado por la editorial Virus en el año 2000. Este verano he leído un ejemplar de la tercera edición publicada en 2006, un buen regalo realizado por un buen colega, mila esker lagun!
 
Graffiti:
"Ellos tienen el poder, nosotros la noche"
Acerca de los muros como zona erógena.

"[...] un muro liso de hormigón o un tren de metro recién pintado están especialmente cargados de significados. La "ocupación" se hace mediante graffitis, plantillas de textos o dibujos, pegatinas, carteles, pancartas o banderas. Cada intervención con graffitis en el espacio público se realiza -consciente o inconscientemente - teniendo presente que dicho espacio ha sido estructurado a través de la arquitectura y otros elementos de manera que exprese de forma físicamente palpable las relaciones de dominio y poder [...].
Los graffitis socavan la idea de lo público que somete la configuración del espacio público a la propiedad privada y a la legitimación burócrata. Los graffitis convierten las superficies de la ciudad en espacio abierto sin ningún discurso privilegiado.
[...] Los tres puntos que más importan son: 1.- ¿Qué riesgo conlleva pintar con sprays una determinada superficie (exigencias acrobáticas y riesgos de ser pilladas)?; 2.- ¿Obedece el lugar escogido a las necesidades formales (tamaño, estructura de la superficie)?; 3.- ¿Cuánta gente podrá ver el resultado?
Muchas veces los graffitis no tienen un mensaje claro, o sea que sólo son imágnes o "marcaciones" personales, es decir, "tags" que a veces no significan nada más que "ya he estado aquí". Desde una perspectiva política tradicional, esta forma de transformación del espacio público sería considerada más bien apólítica [...].
Las condiciones específicas de la realización de graffitis conducen a veces a soluciones formales muy convincentes: "La presión del tiempo, el carácter secreto de la acción nocturna, la limitación de los medios, las particularidades del lugar, todo eso constituye paradójicamente una fuente de recursos para la creatividad. La prisa obliga a no fijarse en reglas estéticas y a ir diréctamente al grano". Es precisamente la ilegalidad la que convierte los graffitis en muy atractivos para la gente más joven. Ahora queda también bastante claro por qué tienen que fracasar los intentos de interpretar los graffitis como arte. La tendencia a integrar a los que hacen pintadas con sprys como artista y a poner superficies a disposición de los graffiteros es un claro ejemplo de la política de "la zanahoria y el látigo" y no está en absoluto en contración con la represión a veces masiva. En Berlín, por ejemplo, se creó una comisión especial para la persecución de graffiteros, y en Estados Unidos hay gente que acabaron en el talego por el sólo hecho de que los pillaron con el color de piel equivocado, con las bambas equivocadas y en el lugar equivocado haciendo graffitis.
[...] La realización públicamente legalizada y promovida de graffitis en vallas de solares, como configuración pagada de fachadas o incluso en galerías de arte les quita su efecto subversivo y funciona mejor que cualquier represión abierta". (págs. 98-100)


El GRAFFITERO de Zúrich

"A finales de los años 70 aparecieron en muros de hormigón, fachadas y paredes de Suiza y de numerosas grandes ciudades alemanas hombres-araña que parecían bailar, esqueletos y ojos de animales suavemente arqueados. Se podían observar figuras extrañas, dibujadas por regla general con líneas minimalistas de espray negro. En cualquier esquina podía aparecer de repente una de ellas y despertar la idea de un misterioso mundo de imaginación en medio de la gran ciudad. En 1979, la policía de Zúrich detuvo al hasta entonces anónimo graffitero y lo denunció ante los tribunales. Antes de la vista de recurso, Harald Naegeli, el Graffitero de Zúrich, se fugó a Alemania. Pero fue entregado a la policía suiza y condenado a nueve meses de prisión incondicional.
En los considerandos de la sentencia de la Audiencia de Zúrich argumentaba: "Durante años y con una desconsideración, insistencia y dureza sin iguales, el acusado ha intentado crear inseguridad entre los habitantes de Zúrich y ha querido sacudir su fe en la invulnerabilidad de la propiedad". Esta sentencia no entró en la cuestión de si los trabajos de Naegeli podían ser considerados como actos artísticos. Nos preguntamos, sin embargo, cómo se explica que estas extrañas y entrañables figuras de Naegeli puedan haber provocado unas reacciones tan violentas, sobre todo si se considera que sus graffitis no parecían transmitir ningún contenido político.
Esta forma de ocupación y configuración propia de los espacios públicos constituye un ataque de primer orden a los conceptos burgueses de la propiedad justamente porque no se puede aplicar la excusa de ser expresión de una reivindicación o de un contenido político, sino que se toma el derecho a una transformación estética propia de una superficie sin dar explicaciones. El mismo Naegeli confirma esta exigencia cuando habla de las galerías y de los museos como "lugares desactivados", donde ya no es posible provocar nada. Al mismo tiempo iniste en no haber destruido nada con sus imágenes, sino de haber añadido, regalado, algo. La condena de Naegeli despertó vehementes protestas; numerosas artistas y políticos (sobre todo socialdemócratas) querían impedir su criminalización con la afirmación de que sus trabajos deberían ubicarse en el ámbito del arte.
Pero fueron posiblemente estos bienintencionados intentos de salvación los que paradójicamente contribuyeron a mitigar más las intenciones de Naegeli que la persecución judicial. Sus trabajos han entrado ahora justamente en el ámbito de los museos y galerías, es decir, en el ámbito contra el que iban dirigidos en un principio: "Todo cuanto se hace o se dice allí -por más loco que sea- es desactivado bajo el concepto de arte. Es la libertad del bufón que no conoce tabúes" (Michael Müller). A pesar de todos los intentos de recuperación, las figuras de Naegeli en tanto que enfrentamiento con la representación del poder en hormigón, constituían también una anticipación del movimiento juvenil de Zúrich que, a su vez, supo interpretar la importancia de este material como símbolo de dominio con la frase: "Lástima que el hormigón no queme"." (págs. 102-103)


jueves, 25 de agosto de 2011

Viaje por La Ruta de las Esclavas

Lamiñarra, 2010.
  Los breves relatos de Galeano nos están acercando estas semanas a uno de los capítulos más abominables escritos en la Historia de la humanidad: la esclavitud. Capítulo que, como podemos ver un día sí y otro también, continua escribiéndose hoy día, ya en pleno siglo XXI. Ahí tenemos los talleres descubiertos en Brasil donde la empresa Zara se beneficia de un auténtico sistema de explotación exclavista (ver http://www.librered.net/).
  A continuación podéis leer un capítulo del libro escrito por el rotxapeano y actual co-director de la revista Ezkaba, Mikel Razkin. El año pasado, Razkin publicó el libro "De la mano de los niños de la calle. Benin y Togo", donde recoge las experiencias del viaje realizado a Benin y Togo dos años antes.
  En este capítulo X, Salida a Ouidah, Mikel nos invita a acompañarle en su viaje por La Ruta de los esclavos [y esclavas, por supuesto], breve homenaje a los millones de personas que fueron arrancados de su tierra para convertirse en mera mercancía de intercambio.
 
X
Salida a
Salida a Ouidah
Ouidah, 16 de julio de 2008.

Hoy es un día diferente. Nos hemos dirigido a la ciudad de Ouidah, a 65 kilómetros al oeste de Porto Novo tomando la carretera que cruza el país de lado a lado en dirección a Togo, con diez chavales del centro Magone. Ellos están de vacaciones, pero no tienen la suerte de poder salir de allí porque no tienen una familia con la que pasar estos días. Por eso, esta excursión es toda una oportunidad para cambiar de aires. En la parte trasera del vehículo vamos quince de las diecisiete personas que formamos el grupo. Aunque pueda parecer una distancia corta, el recorrido dura cerca de una hora por la gran circulación que nos encontramos.
La lluvia de ayer ha dejado paso a un radiante y ardiente sol. Sin embargo, los litros y litros caídos durante las últimas horas han producido que los caminos de tierra hayan perdido parte de su consistencia. Gran parte de ellos han sido arrastrados por las riadas que ayer se dieron cita entre calle y calle.
Ouidah es la ciudad santa del animismo, es el centro mundial del vudú. Aquí se reúnen cada cierto tiempo las personas que más conocimiento tienen sobre este asunto, que es siempre muy oscuro, pues se vive con mucho secretismo de cara a los occidentales. En realidad, como cuentan los yovós por aquí, al vudú se le tiene mucho respeto –en todos los sentidos–, puesto que éste es en realidad la expresión última del conocimiento y utilización de los recursos que ofrece la naturaleza.
A lo largo de un breve trayecto por la ciudad nos encontramos con pequeños hitos que simbolizan aspectos propios de este credo. Igualmente diseminadas por la zona hay expuestas esculturas que representan a antiguos reyes de los territorios de Dahomey (antiguo nombre de Benin), animales sagrados (como las pitones, por ejemplo, a quienes se reza en un pequeño templo reconvertido en una máquina de hacer dinero con los turistas) o momentos de la vida y usos tradicionales. Pero lo más relevante es que esta urbe es conocida por ser el espacio en el que se homenajea a los millones de personas que en toda África fueron llevadas como esclavos a América. Es la denominada “Ruta de los esclavos”.

El camino hasta la inmensa playa en la que embarcaban los esclavos lo recorremos a media mañana con el sol situado sobre nuestras cabezas; la temperatura que soportamos no se agradece especialmente. En sí, el trayecto se divide en seis etapas que convenientemente Mathieu, nuestro guía durante toda esta jornada, nos va a ir explicando paso a paso.
La primera es la Place Chacha, que servía de punto de encuentro para las subastas de esclavos. Está situada en la propia ciudad de Ouidah, a unos pocos kilómetros de la costa. Allí los representantes de los europeos negociaban el precio a pagar por quienes servirían de esclavos al otro lado del océano. Pocos europeos se adentraban más allá de este punto, puesto que el trabajo de conseguir a la gente quedaba en manos de los reyes tribales, que eran quienes trataban con los navegantes. Estos monarcas eran los que desde los siglos XVI y XVII negociaban con los europeos bajo un centenario árbol que simbolizaba este momento.
Los rituales simbólicos son de especial relevancia en el trayecto que, maniatados, golpeados y mal alimentados, realizaban los hombres y mujeres que eran apresados. Hasta el ya desaparecido árbol del olvido –que es el segundo punto de este recorrido– llegaban numerosas columnas de personas para dar alrededor de éste tantas vueltas como número de costillas tuvieran. Este movimiento representaba el hecho de que iban a olvidar todo su pasado, su forma de ser, su cultura y su propio futuro. Iban a dejar de saber quiénes eran.
Una vez que los esclavistas acababan con el espíritu y el alma de estas personas era necesario acabar también con su resistencia física. Les esperaban unas casetas en las que, después de ser desposeídos simbólicamente de todo su ser, iban a permanecer encerrados un tiempo determinado. Se trataba de un recinto húmedo y oscuro en donde no podía pasar la luz, no se podía hacer fuego y sólo recibían una comida diaria. Allí permanecían uno o dos meses encadenados a la espera de que llegara el barco de los europeos para llevarles a América. Se pretendía con ello que fueran habituándose al duro trayecto que iban a soportar.
En el recorrido se visita un lugar en el que se dice que descansan las almas de todos aquellos que sufrieron estas penas. Esta cuarta etapa de la ruta se fija en una escultura que simboliza, a través de tres colores muy determinados y bien escogidos (el blanco, el negro y el rojo), las cuatro etapas del viaje que hacían estas personas: cuando eran apresadas, se les encadenaba, olvidaban sus orígenes y embarcaban. Los niños que nos acompañan guardan silencio frente a este monumento; saben lo que simboliza y nos piden que les acompañemos en esos momentos.
Muy cerca suya se encuentra el árbol de la memoria, que fue plantado en 1707. Esta penúltima etapa del recorrido nos lleva a visitar este simbólico espacio en el que, según el credo animista, las almas de los hombres y mujeres fallecidos al otro lado del Atlántico vuelven aquí, a sus orígenes, para por fin poder descansar en paz. Estas ánimas dan un total de diez vueltas para recuperar todo lo que anteriormente habían abandonado en el árbol del olvido.
Seguidamente continuamos por un largo camino de tierra roja que guía nuestros pasos hasta el final de esta ruta de los esclavos. Este paseo simboliza, a través del rojizo color que nos une a esta tierra, la sangre derramada a través del tiempo. A pesar de ello, éste es un paraje verdaderamente precioso que, sin embargo, no nos ayuda a olvidar lo que hemos estado conociendo durante esta jornada. Tenemos ante nosotros una estampa confeccionada con una paleta que posee todos los colores posibles.
Cruzamos un puente sobre unas marismas y contemplamos las artes de pesca de unos pocos habitantes de la zona. En silencio vemos cómo lanzan sus redes una y otra vez en busca de sus presas. En el horizonte nos espera la puerta del no retorno, una construcción a las orillas del mar, en plena playa, junto a lo que queda del fuerte portugués Sao Joao Baptista de Ajuda, construido en 1670. Se trata del lugar más conocido de esta ruta y probablemente la imagen más conocida y fotografiada de Benin. Simboliza el recuerdo de que todo el que pasaba por este punto no regresaba jamás. Los cientos de hombres y mujeres encadenados representados en esta puerta nos dan la espalda y miran, arrodillados, hacia el mar, hacia lo que les iba a deparar, un futuro lleno de sufrimiento.
Finalizada la ruta, el resto del día lo pasamos en compañía de los chavales del Magone. Una tarde de juegos en la playa consiguen que aparquemos los relatos que Mathieu nos ha ido contando. Fuera ya del recorrido, en una zona preparada para los turistas, se encuentra la denominada puerta del retorno. Se trata de una pared en la que se abre el mapa de Benin. Allí aparecen grabadas las historias de las primeras personas que pudieron volver a casa desde Brasil y los Estados Unidos; fueron los años 1861 y 1877. Más allá de este espacio simbólico, la amplia playa que se aleja a uno y otro lado del horizonte nos presenta un mar bravío y siempre revuelto. Al otro lado, en la otra orilla, la vida y la muerte se dieron la mano cerrando las esperanzas de millones de personas.



* El libro está agotado, pero puedes leerlo en la Biblioteca Pública San Pedro, sin salir de la Rotxa. Me ha dicho Mikel Razkin que deben tener varios ejemplares, por si alguien quisiera hacerse con él. Son 10 €.



lunes, 22 de agosto de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant

Agua bendita

  “Un mapa, publicado en París en 1761, reveló el origen del horror africano. Las bestias salvajes acudían en tropel a beber agua en los raros manantiales del desierto. Los animales más diversos disputaban el agua escasa. Excitados por el calor y por la sed, se montaban entre sí, cualquiera con culaquiera sin mirar a quién, y el cruzamiento de especies muy diferentes generaba los monstruos más espantosos del mundo.
  Gracias a los traficantes, los esclavos tenían la suerte de salvarse de ese infierno. El bautismo les abría las puertas del Paraíso.
  El vaticano lo había previsto. En 1454, el papa Nicolás V había autorizado al rey de Portugal a practicar la esclavitud siempre y cuando evangelizara a los negros. Y un par de años después, otra bula, del papa Calixto III, había establecido que la captura del África era una Cruzada de la Cristiandad.
  Por entonces, la mayor parte de esas costas estaba, todavía, prohibida por el miedo: las aguas hervían, en la mar acechaban serpientes que asaltaban los barcos y los marineros blancos se volvían negros apenas desmbarcaban en tierra africana.
  Pero durante los siglos siguientes, todas o casi todas las coronas europeas instalaron fortines y factorías a lo largo de esas costas de mala fama. Desde allí, manejaban el comercio más lucrativo de todos; y por cumplir con la voluntad divina, rociaban con agua bendita a los esclavos.
  En los contratos y en los libros de contabilidad, los esclavos eran llamados piezas o mercancías, aunque el bautismo metía almas en esos cuerpos vacíos”.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

miércoles, 17 de agosto de 2011

Arrotxapeako Egunkaria / Diario de la Rotxa (11)

Arrotxapeako kontzentrazioa, ateakireki.com, 2011-08-04.
    Kaixo guztioi! Aquí estamos de nuevo, recogiendo el día a día de la Rotxa y de sus gentes. Ya sé que durante nuestra ausencia no han dejado de pasar cosas, algunas buenas (esas que nunca salen en los medios de comunicación), otras más bien de cine, como la persecución que protagonizaron durante casi media hora, en la madrugada del viernes al sábado 30 de julio, el estellés Juan Jiménez Jiménez y 12 coches policiales de todos los colores (municipales, forales y de la policía española) por las calles del barrio, desde que, tras robar a una vecina, fuese localizado en la calle Errotazar, y finalmente fue reducido en la calle Artika (ver "Diario de Noticias"); y otras trágicas, como el accidente que las familiares y compañera del joven preso político rotxapeano Zigor Ruiz sufrieron ese mismo sábado, cerca de Manzanares, cuando acudían a la prisión de Herrera de la Mancha, que se encuentra, ciertamente, demasiado lejos de casa (ver "Gara"). Por suerte, Marijose, Bakartxo y Maite no sufrieron la misma suerte que el coche, que resultó siniestro total. La solidaridad, también necesaria en la carretera, hizo posible que Maite llegara a tiempo, pese a todo, al vis con Zigor. ¿Quién ha dicho que ya no hay lugar para la esperanza?

   Aquí tenéis un par de estampas rotxapeanas:
  •  Una de bares:
  [Una mañana de verano. El tabernari le pone al Cliente 1 lo de siempre, como cada mañana, uno de esos pequeños pelotazos que hace mucho se tomaban los currelas para engañar el hambre y plantar cara a una larga y dura jornada de trabajo que se presentaba por delante.
  Después de un par de minutos, el Cliente 1 deja el dinero en la barra y el tabernari deja las vueltas en el mismo sitio]
Cliente 1: ¡Qué Iñaki, ha subido el precio?
Tabernaria: ¡Qué va a subir!
Cliente 2: [Señalando la copa ya vacía del Cliente 1] ¡Aquí lo único que sube es eso, pero a la cabeza!

  • Una de parques... y amor de sangre:
  [14 de agosto. Música de fondo: "No hay nada más lindo que la familia unida...", de Gabi, Fofo y Miliki. Un crío de unos 10 años se dispone a bajar en bici por unas escaleras más bien grandes]
- El padre: ¡Como bajes por ahí nos vamos a casa!
[El crío sigue como si nada]
- El padre: ¡Si bajas me voy a casa!
- El crío: ¡Si te vas, bajo por las escaleras!
- El padre: ¡Y te ganas una ostia!
- El crío: ¡Y yo te denuncio!
- El padre: ¡Y yo a tí, por mal hijo! ¡Te meto en un reformatorio!
[Silencio. Un par de segundos, y el crío se aleja de las escaleras para seguir pedaleando en el parque].



* Crónica anterior:

lunes, 15 de agosto de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant

 Breve historia del intercambio
entre África y Europa

  “Nada nuevo tenía la esclavitud hereditaria, que venía de los tiempos de Grecia y Roma. Pero Europa aportó, a partir del Renacimiento, algunas novedades: nunca antes se había determinado la esclavitud por el color de la piel, y nunca antes la venta de carne humana había sido el más brillante negocio internacional.
  Durante los siglos dieciséis, diecisiete y dieciocho, África vendía esclavos y compraba fusiles: cambiaba brazos por violencia.
  Después, durante los siglos diecinueve y veinte, África entregaba oro, diamantes, cobre, marfil, caucho y café y recibía Biblias: cambiaba la riqueza de la tierra por la promesa del Cielo”.


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008

viernes, 12 de agosto de 2011

Viaje por Castilla (4): La hora del adiós.

    
Castilla, presa de sí misma.
Argazkia: Patxi Abasolo, 2011ko uztaila.
Ha llegado la hora de dejar tierras castellanas. Han sido dos semanas recorriendo pueblos en los que ya  casi nadie quiere vivir, pueblos que van perdiendo irremediablemente sus propias huellas de identidad para convertirse en simples copias de esos otros pueblos más grandes, las ciudades, a las que sus gentes emigraron hace ya mucho tiempo.
   Los silos se cierran, las paneras sólo recobran vida durante las fiestas del pueblo, y las construcciones de adobe van convirtiéndose inexorablemente en pequeños rincones ruinosos, propiedades de familias a quienes ese espacio ya no dice nada. Es la magia que desaparece con la abuela, esa auténtica prestidigitadora de las relaciones familiares y, muy especialmente, de la intendencia de toda la casa.
   Ha llegado la hora de decir adiós a tierras ya sin fruto, eras aún con grano, pueblos con iglesia y frontón, pero también con cruces que sólo recuerdan a unos pocos, dejando en el olvido, una vez más, a quienes padecieron la barbarie de aquéllos otros que nunca pidieron perdón y siempre negaron justicia.
  Me despido ya de una Castilla que lleva ya 500 años, demasiado tiempo, presa de sí misma. Presa y apresadora al mismo tiempo. En verdad, ¡motivo tiene Castilla para indignarse… de sí misma! Y debe hacerlo, pero de verdad. Porque sólo entonces, cuando se encuentre a sí misma, podrá encontrarse con el resto de Pueblos y gentes sin que ello conlleve dolor y sufrimiento.
   Digo adiós, pues, a esa Castilla árida y oscura, la de Cisneros y Santiago matamoros, de caciques y cuneteros, con la mirada puesta en esa encina y esa planta en flor en medio de grandes extensiones donde el agua brilla por su ausencia, en la esperanza que sean brotes de una nueva Castilla, una Castilla libre (sí, sobre todo, de sí misma) y Comunera. ¡Volveremos a vernos!





* Crónica anterior:

miércoles, 10 de agosto de 2011

Viaje por Castilla (3): Graffiti, ¿hablan las paredes?

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* Nota: No se trata de un fallo involuntario. Las paredes, de pueblos grandes y pequeños, han estado en el más absoluto de los silencios. Ni un sólo graffiti.



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lunes, 8 de agosto de 2011

Hausnartzen/Reflexionando/Réfléchissant

Contratos
  “Mientras nacía el siglo dieciocho, un rey Borbón se sentó por primera vez en el trono de Madrid.
  No bien estrenó la corona, Felipe V se hizo traficante de negros.
  Firmó un contrato con la Compagnie de Guinée, francesa, y con su primo, el rey de Francia.
  El contrato otorgaba a cada monarca el 25% de las ganancias por la venta de cuarenta y ocho mil esclavos en las colonias españolas de América durante los diez años siguientes, y establecía que el tráfico debía realizarse en buques católicos, con capitanes católicos y marineros católicos.
  Doce años después, el rey Felipe firmó contrato con la South Sea Company, inglesa, y con la reina de Inglaterra.
  El contrato otorgaba a cada monarca el 25% de las ganancias por la venta de ciento cuarenta y cuatro mil esclavos en las colonias españolas de América, durante los treinta años siguientes, y establecía que los negros no podían ser viejos ni defectuosos, que debían tener todos los dientes y llevar en lugar visible los sellos de la corona española y de la empresa británica, marcados a fuego.
  Los propietarios garantizaban la calidad del producto.”


Eduardo Galeano, Espejos. Una Historia casi universal, s. XXI, 2008