jueves, 26 de mayo de 2011

Teresa del Valle: Fin del mito de un matriarcado vasco.


Teresa del Valle es catedrática de Antropología Social. Dedica sus energías a investigar y difundir el conocimiento del ser humano en sociedad, con una atención especial hacia la mujer. Con ella acabó el mito de un matriarcado vasco idealizado pero inexistente. A continuación teneis una selección de la entrevista realizada en Gara el pasado 22 de mayo por Fermin Munarriz.

- Usted dirigió un trabajo de referencia en el feminismo y en la antropología, «Mujer vasca, imagen y realidad» (1985), que supuso el cuestionamiento del mito del matriarcado vasco y de la idealización del poder de la mujer en la sociedad. ¿Qué constatación alcanzaron?
Argazkia: Andoni Canellada, Gara.
- En aquellos momentos había una creencia muy arraigada de que las mujeres teníamos muchísmo poder en Euskal Herria, de que éramos las que mandábamos... Fue precisamente en el contexto universitario, durante un curso de antropología que yo impartía en la facultad de Zorroaga de la UPV, cuando mujeres y también hombres empezamos a reflexionar al respecto y vimos que aquello no se correspondía con la realidad. Investigamos la realidad de las mujeres en aquel momento en la costa, en el medio urbano y en el medio rural.
Hablar de matriarcado nos llevaba a hablar de la capacidad decisoria de la mujer, de poder, y compararlo con el de los hombres, también en los ámbitos donde se llevaban a cabo esas decisiones. Y vimos que el matriarcado vasco se refería a una ideología acerca de un poder que no se correspondía con el real de las mujeres en aquellos momentos, y también con lo que las mujeres iban descubriendo como poder, que era incidir también más allá del ámbito doméstico.

- Sin embargo, todavía hoy algunas voces siguen alimentando ese mito. ¿Por qué razón?
- Es curioso. Es algo que me sigue sorprendiendo. A veces estoy dando una conferencia y me preguntan sobre el matriarcado. Creo que la idea del matriarcado vasco, que también ha deconstruido Juan Aranzadi en el libro que escribió sobre el mileranismo, se corresponde con una idealización, que se da más en hombres que en mujeres, aunque también hay mujeres. Es como algo fuera de lo habitual: pensar que las mujeres somos muy poderosas se erige en una especie de elemento diferenciador. Pienso que a mucha gente le emociona como algo que puede darnos prestigio.

- ¿Podría ser un recurso de los procesos de construcción de la identidad?
- Así es. En aquellos momentos el mantenimiento del mito estaba muy apoyado también por toda una ideología del nacionalismo vasco, que llevaba a enfatizar la idea de la familia, la idea de la mujer muy poderosa y responsable de la cohesión familiar. Estaba muy en armonía con pensamientos muy presentes entonces.

- ¿Cómo somos los vascos y las vascas en el terreno de las relaciones de género?
Diría que hay grandes diferencias; yo lo llamo «el espíritu del txoko». Hay una ideología de la igualdad, que tiene que ver con el mito del matriarcado vasco, y, al mismo tiempo, estructuras y grandes diferenciaciones entre hombres y mujeres. Esto, por ejemplo, se veía en el estudio del libro «Mujer vasca, imagen y realidad»; en la distribución de las tareas estaba muy claro.
En la actualidad todavía domina una separación de lo que pertenece a la mujer y lo que pertenece al hombre, aunque los cambios están presentes. Yo diría que todavía es una sociedad en la que los espacios físicos están muy marcados; también muchas actividades y formas de expresión. Por ejemplo, el mundo de la expresión emocional está mucho más vinculado a la mujer. Todavía nos sentimos orgullosos de que el vasco apenas exprese sus emociones. Eso forma parte de esa diferenciación.

- Parafraseando el título de uno de sus libros, ¿qué andamios son precisos para construir una ciudad basada en la igualdad?

- Las relaciones de igualdad tienen que ver de una forma muy directa con la paz. Los nuevos andamios serían pensar que si queremos ciudades amables, receptivas, ciudades donde la gente experiemente el bienestar -no hablo del bienestar económico- y en el que las necesidades de las personas sean tenidas en cuenta, pienso que la igualdad es básica para la paz y es básica para conjuntar diferencias y diversidades. La igualdad y la fluidez aportan bienestar y convivencia pacífica.


  En el siguiente vídeo, "El maltrato sutil", escrito y dirigido por Diego Jiménez e ilustrado por Sonia Sanz Escudero, tenemos la ocasión de reflexionar sobre bellezas, princesas y demás roles, auténticas camisas de fuerza para muchas mujeres desde su más tierna infancia.


[Iturria: http://www.youtube.com/. Iraupena: 02:51]

No hay comentarios: